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Música y Culto en la Biblia - Primera Parte

Introducción

La música tiene un efecto poderoso en la experiencia humana. Personas que estudian el fenómeno religioso han reconocido desde hace mucho que la música trasciende nuestro entendimiento y apela a nuestra naturaleza intuitiva. Entonces no es de sorprenderse que la música jugara un papel importante en la adoración de las comunidades bíblicas, como una forma de abordar el misterio de Dios y expresar el gozo de su presencia. Este artículo discute el papel de la música en la adoración de Israel y de la iglesia primitiva para así establecer un fundamento bíblico para la música en la adoración cristiana de hoy en día.


Música en el culto israelita

Algunos de los profetas de Israel eran músicos; Durante el éxodo María la profetisa, tomando su pandereta, dirigió a las mujeres en el canto y la danza, celebrando el triunfo del Señor sobre los egipcios (Ex. 15: 20-21). Saúl se encontró con un grupo de profetas en el santuario de Dios los cuales profetizaban acompañados por instrumentos (1 Sam. 10: 5). Isaías compuso canciones, incluyendo una que celebra la liberación de los que confían en él Señor (Is. 26: 1-6). El pueblo consideró a Ezequiel como "uno que tiene una voz hermosa y tocaba bien un instrumento" (33:32).

David, músico y guerrero, estableció el lugar de la música en la adoración del Señor. Incluso antes de que los sacrificios se realizaran en Jerusalén, David instruyó a los músicos levitas a que celebraran el viaje del arca a Sión (1 Cr 15.16-24), y escogió a Asaf como músico principal a cargo del agradecimiento y la alabanza continua (1 Cr 16.1-7).La descripción de esta actividad (1 Cr 25.1-7) sugiere que estos músicos dirigieron el flujo espontáneo e irresistible de la adoración, especialmente en momentos trascendentales como la dedicación del templo de Salomón (2 Cr 5.11-14). Muchos salmos quizá se originaron en esta adoración davídica que se centraba alrededor del arca del pacto ya que aún no existía el templo.

La música de adoración israelita eran tanto vocal como instrumental; la orquesta del santuario contribuía a la celebración del pacto de Israel con el Señor. Sus instrumentos formaban parte de las mismas clases generales que todos nosotros conocemos: percusión, vientos (flautas) y cuerdas. Se usaron cuernos, trompetas, címbalos, harpas y liras cuando se trajo el arca del Monte Sión, y su uso continuo se refleja en su mención en los Salmos. No se interpretaban solos en el santuario sino que todos los instrumentos sonaban simultáneamente para llamar a la congregación a adorar (Salmo 98.6).

Las mujeres generalmente tocaban los tamborines y estos se mencionan cuando hay danza involucrada en los festivales israelitas (Salmo 68.25), pero no se usaban en el santuario donde solamente los hombres servían como sacerdotes y músicos.

¿Cómo sonaba la música de adoración que interpretaban los israelitas? Si bien hoy en día no podemos saber con certeza cómo sonaba, investigaciones recientes han confirmado la similitud entre la música hebrea y las formas antiguas de los cantos cristianos. La música bíblica incorporaba varios rasgos característicos:


Sonidos monofónicos: el uso de una línea melódica sin armonía — aunque los arreglos y el acompañamiento instrumental podría crear una forma primitiva de armonía.

Modalidad: se refiere al uso de varias secuencias de notas musicales dentro de cierta escala, cada una de ellas tiene su propia función.

Arreglos: el uso de elevaciones ajustadas a la destreza del intérprete.

Ritmo: La música semita no usa el tiempo regular de la música occidental moderna sino un patrón más complejo de estructura de su tiempo.

Escala: La música semita sigue una melodía generalmente diatónica, pero a veces usa intervalos de cuatro tonos así como tonos enteros o medios tono.

Improvisación: la práctica de componer música mientras se interpreta usando las destrezas adquiridas a través de un largo periodo de entrenamiento.


Antífona: En la música antifonal, un grupo de intérpretes le responde a otro, uno pregunta y el otro responde. Encontramos varios ejemplos bíblicos de este tipo en los Salmos (Salmos 24 y 118) y en la declaración de «Santo, santo, santo» del serafín de Isaías (Isaías 6.3), una visión que sin duda influenció los cantos de los coros sacerdotales. Este último rasgo sugiere que la congregación, así como los músicos entrenados, quizá estaban involucrados en las respuestas musicales del culto.

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Tomado de LAUDEMONT MINISTRIES


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